29 de febrero de 2012

Cinderella



Once upon a time there lived an unhappy young girl. Her mother was dead and her father had married a widow with two daughters. Her stepmother didn't like her one little bit. All her kind thoughts and loving touches were for her own daughters. Nothing was too good for them – dresses, shoes, delicious food, soft beds, and every home comfort.
(Había una vez una joven chica infeliz. Su madre había muerto y su padre se había casado con una viuda que tenía dos hijas. Su madrastra la odiaba.  Todas sus buenas palabras y sus gestos cariñosos iban dirigidos a sus hijas. Nada era bueno para ellas: ni los vestidos, ni los zapatos, ni la comida deliciosa, ni siquiera su confortable casa.)


But, for the poor unhappy girl, there was nothing at all. No dresses, only her stepsisters’ hand-me-downs. No lovely dishes, nothing but scraps. No rest and no comfort. She had to work hard all day. Only when evening came was she allowed to sit for a while by the fire, near the cinders. That’s why everybody called her Cinderella.
(Pero para la pobre y triste chica no había nada. Ni vestidos, sólo los que sus hermanastras le cedían, ni platos bonitos, sólo los trozos. Y lo peor, ni descanso ni comodidad. Tenía que tyrabajar todo el día. Sólo por la noche le permitían sentarse al fuego diurante un rato, cerca de las cenizas. Y por eso todo el mundo la llamaba Cenicienta.)


 Cinderella used to spend long hours all alone talking to the cat. The cat said, "Miaow", which really meant, "Cheer up! You have something neither of your stepsisters has and that is beauty." It was quite true. Cinderella, even dressed in old rags, was a lovely girl. While her stepsisters, no matter how splendid and elegant their clothes, were still clumsy, lumpy and ugly and always would be.

Respeto. "Micha y su Abuelo".


El abuelo, el mayor de la casa, era muy muy anciano.
Sus piernas ya no soportaban su peso, sus ojos ya no podían ver, sus oídos no escuchaban y en su boca no quedaba un solo diente.
Su hijo y su nuera no le servían la comida en la mesa, sino al lado de la estufa, para que no ensuciara. Una vez le pusieron la comida en un tazón. Cuando el viejecito quiso levantarlo, lo dejó caer sin querer, y el traste se rompió. Todo se derramó sobre el piso. Muy disgustada, su nuera le reprochó que dañara los objetos de la casa y que rompiera así los trastes de su vajilla. Empleando un tono grosero, le dijo que a partir de ese día le servirían de comer en una cubeta de madera, como las que se usaban para dar su alimento a los animales.
El anciano suspiró hondamente pero no dio respuesta alguna a esas palabras que lo habían lastimado. Pasó algún tiempo desde esa ocasión. Un día estaban en la casa el hijo y la nuera del anciano.
Los dos esposos miraban con mucha atención al pequeño niño de ambos. El infante estaba en el suelo, jugando con unos bloques de madera. Los acomodaba de una manera y de otra, como si quisiera darle forma a un objeto en particular.
—¿Qué figuras estás haciendo con esos pedazos de madera, hijo? —preguntó con curiosidad su padre.
—Estoy haciendo una cubeta de madera papá. De esa forma, cuando tú y mamá sean tan viejos como el abuelo podré usarla para servirles su comida —informó el pequeño Micha.
Sin decir palabra, el hombre y la mujer se pusieron a llorar. Sentían vergüenza de haber tratado al abuelo de aquella manera. Desde aquel día le sirvieron nuevamente la comida en la mesa, y lo cuidaron bien.

Aprende jugando

Para niños y niñas de educación infantil y primaria os dejamos este enlace en el que encontrareis diversos materiales educativos, que os pueden ser útiles.

¡Pulsa Aquí!

 

Kitty Wants a Box


Aquí os dejamos una pequeña historia sobre una gatita llamada Kitty, ¡esperamos que os guste!

El valor de la Generosidad.El Rico y el Pobre.




En algún lugar del norte de Europa vivía el conde Walsegg, dueño de una enorme fortuna: entre sus bienes se contaban casas, tierras y animales. Sus negocios lo obligaban a viajar con frecuencia y solía llevar consigo una bolsita con una importante cantidad de monedas de oro. Una vez se le perdió en el camino, pero como llevaba mucha prisa no se detuvo a buscarla.
A la orilla de ese camino vivía Roderick, un hombre muy pobre, dentro de una modesta choza en la que apenas tenía lo necesario. Una mañana que salió a buscar algunas hierbas para comer, se encontró la bolsita llena de relucientes monedas. En el pueblo cercano preguntó si no sabían quién era su dueño, pues quería devolvérsela. No logró saberlo.

¡¡Vamos de compras!!


1.- Objetivos: desarrollar la memoria, la coordinación y el gesto.

2.- ¿Cómo se juega?:

Se hacen dos equipos con los niños de la clase. Un equipo va de compras y el otro tiene que adivinar lo que ha comprado fijándose solo en los gestos.

Por ejemplo, el equipo 1 dice: “ayer salimos de compras y compramos (tijeras).” No dirán el nombre, intentarán hacer gestos para que el equipo contrario adivine de qué se trata. “Fuimos de compras, y compramos (jabón)”. Harán el gesto de lavarse la manos.

Este juego puede adaptarse al centro de interés que se trabaje. Por ejemplo, trabajando los animales, podeis jugar a adivinar de qué animal se trata. “Fuimos al zoo y vimos …”